Nuestra historia: El sabor de la tradición
En Marina Legítima La Pepica, cada producto cuenta una historia. Una historia de cariño y dedicación que nace en 1911 y se ha transmitido de generación en generación. Te invitamos a conocer el legado de un sabor inigualable, forjado con pasión en cada elaboración. Es este sabor y el cariño que ponemos lo que deseamos que perdure en tu memoria.

Un legado que comienza en 1911
La semilla de Marina Legítima La Pepica se plantó en 1911 de la mano del Sr. Vicente Ginestar Moragues, un auténtico pionero en la legalización y producción de embutidos artesanales. Fue en las fértiles tierras de Senija, en la comarca de la Marina Alta, Alicante, donde comenzó a forjarse una tradición que hoy sigue más viva que nunca. Desde sus inicios, la esencia familiar y artesanal ha sido el pilar de nuestra identidad.

Consolidando la calidad: La vitola distintiva
En 1950, el hijo de Vicente, el Sr. Juan Bautista Ginestar, asumió la responsabilidad de continuar este valioso legado. Con una visión innovadora, patentó la marca y creó la emblemática vitola distintiva. Este sello no solo consolidó a Marina La Pepica como un producto de calidad inconfundible frente a la competencia, sino que también aseguró que la esencia de nuestros embutidos perdurara y fuera reconocida generación tras generación.

La esencia de la Marina Alta en cada pieza
Desde 1976, la producción de Marina Legítima La Pepica ha seguido evolucionando, siempre fiel a los métodos artesanales que nos distinguen. Lo que nos hace únicos es la inconfundible esencia de nuestra localidad, el pueblo de Senija, y la meticulosa elección de cada producto. Nuestro chorizo y sobrasada, con ese sabor auténtico y arraigado, son el reflejo de la pasión y la dedicación que le ponemos, haciendo que cada bocado sea un viaje a nuestras raíces.
“Queremos que siga la tradición.”
Marina Legítima La Pepica
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